viernes, 27 de marzo de 2015

Mi primavera te necesita... cada vez un poco menos.

Siento que cuando te veo se me hiela el alma. Y me entran ganas de cogerte y no soltarte. 
Como tú no hay dos, y por muy parecido que haya, las comparaciones son odiosas, dicen.
Diréis que como puedo seguir así, si lo mejor es hacer borrón y cuenta nueva. Vale, muy bien. Es fácil decirlo, pero hacerlo... intentar hacerlo es como escalar el Everest. Y más cuando esa persona es, no se si exagero, como tú. Igual de "tontitos", con gustos prácticamente iguales, y bastantes más cosas. Alguien con quien no me tengo que esconder de como soy, mostrar mi verdadero yo.
Que sí, que siempre llega alguien nuevo que intentará descolocar mis esquemas, pero, de momento, nadie lo puede conseguir. Como dije antes, las comparaciones son odiosas.
Pero esto no me va a parar, ni mucho menos hacerme más vulnerable. No. Cada día que pasa me levanto con más ganas de comerme el mundo (y sobre todo intentando sacarte de mis pensamientos).
Y como ya mencioné días atrás, el hecho de que una puerta se cierre, que no impida darle una oportunidad a esa ventana que se ha abierto. 


martes, 24 de marzo de 2015

Deseo, necesidad.

Volver a verte. No es un deseo, es una necesidad.
Una noche más viendo las estrellas hasta que salga el sol. 
No salir de la cama, todo el rato abrazados.
Sin tregua, el que más muerda, gana.
Como siempre... quedamos empatados.
Tus caricias en mi espalda, tus cosquillas.

Me has hecho perder la cabeza. Y a ver quien cojones llena el vacío que me has dejado.


Mirada intensa, que me daba la vida. Es justo lo que necesito.

Me maldigo, por habernos conocido en el momento más inoportuno. Pero me alegro de haber compartido contigo momentos que no compartiría con nadie.
Vida, se caprichosa, y vuélvenos a juntar.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Puertas, ventanas, sentimientos confusos.

Me estoy empezando a creer eso de que cuando una puerta se cierra, se abre una ventana, o al revés, como sea.
Pero el empeño en querer abrir la puerta de nuevo es demasiado grande, ignorando lo que podemos ver a través de la ventana.
Mantengo la fe en que esa puerta se volverá a abrir... Pero sería volver a joderme a mi y también joder todo lo que llevo adelantado.
Quizá sea mucho pedir... pero tengo ganas de que me salga algo bien. Por una vez en la vida.
PD: lo que hay tras la ventana son unas vistas geniales.

domingo, 15 de marzo de 2015

Adiós, adiós, que no volvamos a vernos.

No se como hemos llegado a esta situación. Pero lo único que se es que esto está muerto. Y no lo podemos revivir. Te has empeñado en buscar amores de una noche mientras me decías que querías verme (ingenua yo, por creerme tus mentiras). Te has empeñado en acabar con esto.
Lo mismo que te culpo, también me culpo a mi. Por hacer lo mismo que tú. 
Hemos jugado con fuego y nos hemos quemado. O peor. Hemos jugado con sentimientos y nos los hemos cargado.
No diré nada malo, todo lo que me has hecho vivir estos meses ha sido maravilloso. Pero es hora de que cada uno tome su propio camino. 
Espero que te vaya tan bien como a mi. Fue un placer (nunca mejor dicho) conocerte. 
Y que la vida no sea caprichosa para que nos vuelva a juntar.
Adiós, adiós.

viernes, 6 de marzo de 2015

Abstinencia de ti.

Un día más. Un día más pero no sin más. Me basta verte 5 minutos para poder soñarte durante toda la noche con todo tipo de detalles. Me gusta tu sonrisa pícara y tu mirada hipnotizante, capaz de dejarme sin palabras.Pero es eso, solo 5 minutos y no más. Tendré que tirar de imaginación.Te has convertido en mi droga, y yo, con síndrome de abstinencia, no escaparás en la próxima ocasión. Avisado quedas.

domingo, 1 de marzo de 2015

Debilidad con nombre propio

¿Como voy a odiarte? Si me has hecho pasar los mejores momentos de mi vida, las mejores experiencias. 
Quiero odiarte, pero no soy capaz. Algo dentro de mi me lo impide, y creo que lo agradezco. Aún así lo que has hecho conmigo no tiene perdón, pero lo que siento por ti, tiene más fuerza que el odio. Será que soy tonta (o que en el fondo, muy en el fondo, te necesito).
No puedo odiarte, por cada amanecer que he pasado a tu lado. Amaneceres con nombre propio y una espalda llena de imperfecciones que para mi eran perfectas.
Noches sin fin en las que el límite lo establecieron las estrellas.
Tu mirada, tan profunda y serena, que a veces me perdía en ella y el único que podía encontrarme eras tú. 
Dime, por todo eso y más ¿como te voy a odiar?