sábado, 7 de noviembre de 2015

Delirios de un sábado más

Hoy te quiero decir que los días son interminables.
También que echo de menos tus besos.
Sentir tu cuerpo en mi cuerpo.
Echo de menos tu forma de cogerme, de tocarme.
Hablar contigo.
Besarte por las mañanas y que se te escape una sonrisa.
Los abrazos perezosos. Y más, mucho más.
Pero todo esto solo te lo quiero decir hoy.
Mañana querré decirte (y lo intentaré)
que no te echo de menos.
Que no dueles.
Que tu ausencia no es nada.
Que noviembre no es triste y que estoy bien.
Pero hoy es hoy. Y mañana también será hoy.

martes, 3 de noviembre de 2015

Siempre en noviembre, siempre.

Hay días y días, y hoy es uno de esos días. Te despiertas y no te apetece salir de la cama pero al final te acabas levantando. A deshora, por supuesto. Los días (o la vida misma) están vacíos, sin rumbo y un frío que cala los huesos. 
Es increíble como se desmorona todo en cuestión de días, instantes. Y ahí es cuando viene el problema... Sentirse incapaz de poder seguir adelante, "refugiarse" en un mundo interior caótico que es más malo que bueno y perder la poca cordura que queda.
Habrá gente que te seque las lágrimas, que te abrace cuando más lo necesitas y que te diga las cosas como son. Pero ¿y qué? Al final solo uno mismo sabe realmente lo que siente. Y sentirse solo es jodido.